Por vía oral, la mayoría de los péptidos se degrada antes de absorberse. La vía intravenosa evita ese problema pero produce picos muy altos y breves y es poco práctica fuera de un entorno clínico. La subcutánea es el punto intermedio: el péptido se absorbe de forma gradual hacia los capilares y el sistema linfático, con una biodisponibilidad generalmente alta.
La velocidad de absorción depende del tamaño de la molécula, de su tendencia a formar agregados en el sitio de depósito y de la formulación. Las moléculas grandes o lipidadas tienden a absorberse más despacio y a pasar en mayor proporción por la vía linfática.
Existen otras vías con interés en investigación: la intranasal (estudiada para neuropéptidos como Semax o Selank por su acceso a regiones del cerebro), la tópica (péptidos cosméticos como el GHK-Cu) y la oral con potenciadores de absorción.
Los datos de un estudio solo son comparables si coincide la vía. Cambiar de vía cambia la cinética, la exposición total y, a menudo, el resultado.
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